Mi primer regalo

Mi primer regalo

Uno de los primeros regalos que recuerdo no es precisamente un regalo que recibí sino un regalo que hice para otra persona.

Esa otra persona era mi hermana y recuerdo como si fuera ayer con qué ilusión fui a la tienda de 5 duros de debajo de casa y le compré un set de gomas de borrar de Hello Kitty.

Pensé que era el regalo perfecto, porque no sólo eran gomas de borrar sino que además encajaban entre ellas formando un extraño puzzle.

No me costó mucho dinero, pero para mí era un regalo muy valioso, y por eso lo guardé con cautela en un cajón de mi armario hasta el día de dárselo.

Cuando se lo regalé tenía tantas ganas de que lo abriera y de que usara enseguida esas preciosas gomas de borrar… En su lugar yo no me lo habría pensado ni un minuto y con lo bruta que yo era por aquel entonces, seguro que al cabo de unos días no habría habido ni rastro de Hello Kitty…

Pero mi hermana era diferente, a ella le gustaron tanto que las guardó cuidadosamente en su caja, esperando el mejor momento para usarlas…o quizás no, quizás sólo quería observarlas, porque eran tan preciosas que le daba pena echarlas a perder para un fin tan ruin como borrar errores caligráficos o dibujos mal hechos.

Pues bien, después de tantos años, las gomas siguen ahí: intactas, impolutas, perfectas como el primer día (eso sí, en casa de mis padres, que ya no saben muy bien qué hacer con ellas 🙂 Aquí las tenéis:

Mi primer regalo 2

Ante esto, hay dos pensamientos que me vienen a la cabeza:

Uno que los regalos, si se hacen con ilusión se reciben con la misma ilusión…Y dos: ¡Roser por favor! ¡¡¡¿Cuándo vas a estrenar las gomas?!!!

Y para terminar, os dejo este bonito anuncio de los grandes almacenes John Lewis. ¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS LOS MINIMOI!!!!

 

¿Y vosotros, cuál fue el primer regalo que recordáis haber hecho? ¡Venga, animaros a comentarlo!

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